Maduración óptima de la hierba

Use una lente de aumento para intentar ver los tricomas entroncados, que son los pequeños cristales de THC sobre la flor. Si la mayoría de ellos estuviera clara, y no marrón, el ápice del ramo está listo. Cuando la mayoría de esos tricomas llegan a una coloración marrón los niveles de THC estarán cayendo y la flor estará perdiendo potencial, declinando rápidamente con la exposición a la luz y al viento. No la recoja siendo tarde. Observe las plantas y aprenda con ellas a descubrir el tiempo ideal para cosecharlas en la cresta de la potencia floral.

La llamada “manicura” acostumbra a ser la parte más tediosa del proceso de cultivo. Es el punto en el cual se remueve todo el exceso de hojas y gajos indeseados de las flores. Puede ser hecho de dos formas: con la planta seca o aún verde. La “manicura” verde suele ser más limpia, con las hojas aún húmedas no se ensucia tanto, mientras que la “manicura” seca puede resultar en un basural. Se recomienda utilizar un par de tijeras o alicate filoso y limpio para quitar lo que no sirve. Comience por las hojas más grandes y luego por las menores, para facilitar la tarea. Algunas personas acostumbran a cortar alrededor de la flor, como si fuese un corte de cabello, dejando apenas la “pepita” de THC.

Otra recomendación es no dejar secar las flores de canabis al sol, ya que ese proceso reduce la potencia. Sí en cambio es más aconsejable secarlas lentamente, dejando a las flores colgadas o recostadas en un área ventilada. La flor es mucho más agradable al paladar cuando es secada lentamente durante algunas semanas, dependiendo de la densidad de las flores. Las más gordas y pesadas llevan más tiempo para completar este proceso.

Claro que si uno no resiste por impaciencia o ansiedad el secado lento se puede secar una pequeña cantidad entre hojas de papel o bolsas de papel, en el microondas. Hay que estar con los ojos abiertos para no quemarlas. A pesar del cuidado hay que decir que el resultado final de este proceso será una hierba amarga y áspera, de gusto desagradable, ya que la clorofila no tuvo la oportunidad de transformarse en almidón y azúcar.

Otra buena indicación de un brote es si el tallo se seca. Si eres capaz de doblar el tronco un poco esa es una señal de que la flor está lista para curarla. Se trata de otra fase crítica de la experiencia de cultivo. Una flor cuando está bien curada es mucho más potente que uno que no se ha curado. Siguiendo un proceso simple se puede hacerlo. Jarras de vidrios, latas de metal o hasta un tupperware, además de otros potes, pueden ser usados para esta tarea. Hay que colocar las flores secas en el pote y dejarlo descansando en un lugar fresco y oscuro. Hay que remover la tapa del pote diariamente y mover las flores para dejar que escape el dióxido de carbono, repitiendo esto durante dos semanas.

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