Cultivar plantas al aire libre

A veces el cultivo se ubica lejos de casa, tal vez en un área inhóspita. Es allí cuando debe pensarse en el acceso al agua, ya que su ausencia representa un verdadero problema. Después de escoger el lugar más indicado, acaso lejos de los ojos curiosos, otro factor decisivo para decidir por el mejor lugar es el referido al sol.

Respecto al agua es conveniente que exista un pozo o fuente de agua cercana, ya de que de otro modo se la deberá cargar para alimentar a las plantas, provocando incomodidad. El escenario ideal, en caso que no existiera agua en las cercanías, es canalizarla, y así crear un sistema de goteo para nutrir a las plantas cada 4 o 5 días, en época estival.

Otra decisión no menos importante es decidir la plantación sobre el suelo, que de lejos es la mejor alternativa, aunque por lo general es lo más difícil de concretar en las ciudades. En verdad las macetas grandes se convierten en una alternativa más habitual. Plantando directamente en la tierra es más ventajoso porque excluye la posibilidad de encontrarse con raíces que se anudan y no hay necesidad de trasplantes.

Una vez tomada la decisión acerca del mejor lugar uno debe comenzar a cavar un pozo, de por lo menos medio metro de profundidad. Cuanto mayor, mejor. Y si hay raíces de otros árboles se debe cavar aún más profundo. La calidad del suelo debe ser analizada, aunque, desde luego, no existe una única superficie apta para cultivar marihuana. Diferentes variedades de especies crecen en diferentes tipos y condiciones de suelo. Hay que fijarse como objetivo de plantío un suelo aireado y de buen drenaje, con alta disponibilidad de nutrientes y con PH medio. Algunos productores aconsejan mantener el PH entre 6.3 y 6.8. La planta de cannabis crece de forma lenta en suelos muy compactos, con poco drenaje y PH extremo. La solución, en este caso, es diseminar en el terreno acondicionadores de suelo y compuestos orgánicos.

Las plantas dispuestas en suelo y al aire libre crecen mucho más y necesitan de más espacio que las que pueden cultivarse en las llamadas “estufas” caseras. El espacio entre las plantas depende de la especie, y también si la planta será podada o no. Es que las plantas podadas crecen con una base más amplia, a veces hasta el doble del tamaño de una planta que no ha sido podada. Cuanto más espacio disponible entre las plantas, mayor será la incidencia de los rayos solares, y por consiguiente y el aumento de su producción.

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Acerca de marihuanainforma

Amante del cannabis.
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